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Isaac Asimov /ˈaɪzək ˈæzəmɑf/ (en ruso А́йзек Ази́мов (Áizek Azímov), aunque originalmente И́саак Ози́мов (Ísaak Ozímov). Nótese que el apellido se pronuncia esdrújulo, por lo que la pronunciación aguda debe evitarse) (2 de enero de 1920 – 6 de abril de 1992), fue un escritor y bioquímico estadounidense nacido en Rusia, exitoso y excepcionalmente prolífico autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica.
La obra más famosa de Asimov es la serie de la Fundación, también conocida como Trilogía o Ciclo de Trántor que forma parte de la serie del Imperio Galáctico y que luego combinó con su otra gran serie de los Robots. También escribió obras de misterio y fantasía, así como una gran cantidad de no ficción. En total, escribió o editó más de 500 volúmenes y unas 90.000 cartas o postales, y tiene obras en cada categoría importante del sistema decimal Dewey excepto en filosofía.
Asimov fue reconocido como un maestro del género de ciencia ficción y, junto con Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke, fue considerado en vida como uno de los "Tres Grandes" escritores de la ciencia ficción.
La mayoría de sus libros de divulgación explica los conceptos científicos siguiendo una línea histórica, retrotrayéndose lo más posible a tiempos en que la ciencia en cuestión se encontraba en una etapa elemental. A menudo brinda la nacionalidad, las fechas de nacimiento y muerte de los científicos que menciona, así como las etimologías de las palabras técnicas.
Asimov fue miembro por mucho tiempo de Mensa, aunque con desgana: los describía como "intelectualmente combativos". Disfrutaba más de la presidencia de la American Humanist Association (Asociación Humanista Americana).
En 1981 se nombró a un asteroide, el 5020 Asimov en su honor. Y actualmente el robot humanoide de Honda se nombra como "ASIMO", como referencia explícita a Isaac, aunque Honda haya desmentido varias veces que el nombre tenga algo que ver con el del autor.
A efectos legales se considera que Asimov nació el 2 de enero de 1920 en Petrovichi, Rusia (a 400 km al suroeste de Moscú y 16 kilometros de la frontera con Bielorrusia). Sus padres, Judah Asimov y Anna Rachel, de origen judeo-ruso, se trasladan a Nueva York el 11 de enero de 1923, cuando el autor tenía tres años.
Su infancia transcurre en el barrio neoyorkino de Brooklyn, donde el joven Isaac aprende por sí mismo a leer a la edad de cinco años. La juventud de Isaac transcurre entre los estudios y el trabajo en las distintas tiendas de golosinas que su padre regenta en el barrio de Brooklyn. Fue entre esos estantes llenos de revistas donde el joven Isaac se encuentra por primera vez con la ciencia ficción. En su adolescencia temprana escribe sus propias historias y a los 19 años comienza la publicación de sus relatos de ciencia ficción en las revistas (ahora clásicas) de ficción llamadas «pulps».
Se gradúa como bioquímico Universidad de Columbia en 1939. Al ser rechazado para ingresar a las escuelas de medicina de las universidades de Nueva York, regresó a Columbia y decidió tomar un postgrado de química, título que obtuvo en 1941. El siguiente año, 1942, fue particularmente significativo para Asimov, al partir hacia la ciudad de Filadelfia donde tomó un trabajo como investigador químico en los astilleros de la marina de guerra estadounidense, empleo que mantendría en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. En 1948 consigue el doctorado en química accediendo a la Universidad de Boston, donde permanecerá como asociado pero sin opción a enseñar. La universidad deja de pagarle el salario en 1958, pero para entonces, los ingresos procedentes de su trabajo como escritor son mayores que los que consigue con su labor universitaria. Asimov permanece en la facultad como profesor asociado, y en 1979 le ascienden a profesor titular. Sus documentos personales de los años 1965 en adelante se archivan en la Biblioteca Mugar Memorial de la Universidad de Boston, donde ocupan 464 cajas en 71 m de estanterías. En 1985 es elegido Presidente de la Asociación Humanista Americana, cargo que ocupa hasta su muerte en 1992. El sucesor, amigo y colega de Asimov en su trabajo como escritor fue Kurt Vonnegut. Fue también, hasta su muerte, vicepresidente honorario del club Mensa.
Asimov se casa el 26 de julio de 1942 con Gertrude Blugerman, con la que tiene dos hijos: David, nacido en 1951 y Robyn, en 1955. Tras un largo periodo de separación, se divorcian en 1973 y a finales de ese año se casa con Janet O. Jeppson.
Asimov muere el 6 de abril de 1992 tras un fallo coronario y renal. Le sobreviven su viuda Janet y sus hijos habidos en su primer matrimonio. En 2002, Janet Asimov reveló en su propia biografía que la muerte de Isaac Asimov fue debida al SIDA, enfermedad que contrajo durante una operación de bypass en 1982.
[editar] Posición intelectual
Isaac Asimov fue un humanista y un racionalista. No se opuso a las convicciones religiosas genuinas de los demás, pero se enfrentó a las supersticiones y a las creencias infundadas. Tenía un miedo a volar que hizo que sólo viajara en avión dos veces en toda su vida y que él relacionaba con la acrofobia que también padecía. Asimismo padecía claustrofilia, es decir, le gustaban los lugares pequeños y cerrados.
Asimov era un progresista en temas políticos, y un seguidor incondicional del Partido Demócrata de los Estados Unidos. En una entrevista televisiva a principios de los setenta, respaldó públicamente a George McGovern. Se sintió muy desilusionado cuando vio las tácticas, que él consideraba irracionales, de los activistas progresistas desde finales de los años sesenta en adelante.
Su defensa de las aplicaciones civiles de la energía nuclear sobre todo tras el accidente nuclear de la Isla de las Tres Millas dañó sus relaciones con la izquierda. Publicó mucho sobre el control de la natalidad, reflejando la perspectiva articulada por Paul R. Ehrlich.
En los últimos años de su vida, Asimov condenó el deterioro de la calidad de vida que percibía en la ciudad de Nueva York al reducirse las inversiones por la huida de la clase media a los suburbios. Su último libro de no ficción, «La Ira de la Tierra», escrito junto con otro autor de ciencia ficción, Frederik Pohl, trata de aspectos medioambientales como el calentamiento global y la destrucción de la capa de ozono.
La carrera de Asimov puede dividirse en varios períodos. En sus primeros años el tema dominante fue la ciencia ficción, iniciándose con relatos cortos en 1939. En 1950 publica su primera novela Un guijarro en el cielo. Esta etapa duró hasta 1958, terminando con la publicación de El sol desnudo. A continuación, disminuyó de manera importante su producción de libros de ficción mientras se dedicaba a otros temas. En los siguientes 25 años publicó solamente cuatro libros de ciencia ficción. A partir de 1982, se inició la segunda etapa de su carrera en ciencia ficción con la publicación de Los límites de la Fundación. Desde entonces y hasta su muerte, Asimov publicaría muchas secuelas de sus novelas ya escritas, dándoles un tratamiento de conjunto en una forma que seguramente no había él mismo previsto.
Según su punto de vista, Asimov pensaba que sus contribuciones más duraderas serían las Tres Leyes de la Robótica y la serie Fundaciones (véase Yours, Isaac Asimov, p. 329). Más aún, el Diccionario de inglés de Oxford le da crédito al introducir las palabras positrónico, psicohistoria y robótica en el idioma inglés. La primera de estas palabras se aplica a una tecnología enteramente ficticia, aunque basada en el nombre de la partícula subatómica de antimateria opuesta al Electrón, el Positrón, mientras que la segunda se utiliza con frecuencia en un sentido diferente al empleado por Asimov; sin embargo, el uso de robótica continúa aplicándose con el sentido dado por Asimov.
[editar] Divulgación científica
Durante los últimos años de la década de los cincuenta y hasta entrada la década de los sesenta, Isaac Asimov bajó sustancialmente su producción de ficción y cambió sus intereses hacia los ensayos. Entre «El Sol Desnudo» de 1957 y «Los Límites de la Fundación» de 1982, sólo publicó cuatro novelas, dos de las cuales fueron de misterio. En este mismo periodo, incrementó en gran medida su producción literaria en otras áreas, escribiendo casi siempre sobre temas científicos. El lanzamiento del Sputnik en 1957 despertó el interés del público sobre la ciencia, interés que los editores de Asimov le pidieron que cubriera con cuanto material fuera capaz de escribir. Al mismo tiempo, la revista mensual «Magazine of Fantasy and Science Fiction» le invitó a continuar su habitual columna, que había comenzado en la ya cerrada revista bimestral del mismo grupo, «Venture Science Fiction», especializada en la divulgación científica, y le dio a Asimov una completa libertad para publicar. La primera de las contribuciones a F&SF apareció en noviembre de 1958 y continuó desde entonces con otras 399 colaboraciones, hasta que su estado de salud le impidió seguir. Estas columnas, coleccionadas periódicamente en libros por su principal editor, Doubleday, ayudaron a Asimov a crearse una reputación como gran divulgador de ciencia y, según él, fueron sus únicas obras de divulgación que escribió en las que no tenía que suponer de sus lectores una completa ignorancia en los temas discutidos. La popularidad de su primer trabajo de gran envergadura, La «Guía de la Ciencia para el Hombre Inteligente», también le permitió desprenderse de gran parte de sus responsabilidades académicas y convertirse esencialmente en escritor a tiempo completo.
Asimov publicó La «Guía Asimov para la Biblia» en dos volúmenes que comprendían el Antiguo Testamento (1967) y el Nuevo Testamento (1969), y luego los combinó en un sólo volumen de 1.300 páginas en 1981. Lleno de mapas y tablas, la guía conduce a través de los libros de la Biblia en orden, explicando la historia de cada uno y las influencias políticas que les habían afectado, como también información biográfica sobre los personajes importantes.
También escribió bastantes ensayos sobre las convenciones sociales de su día, incluyendo "Thinking About Thinking" y "Science: Knock Plastic" (1967).
La gran variedad de información que cubren los escritos de Asimov llevaron a Kurt Vonnegut a preguntarle en una ocasión: «¿Cómo se siente sabiéndolo todo?». Asimov le respondió que él sólo sabía cómo se sentía al tener esta reputación de omnisciente: Inquieto (Ver «In Joy Still Felt», capítulo 10). En la introducción de su colección de historias «Slow Learner», el novelista estadounidense Thomas Pynchon admitió que obtenía en las obras de divulgación científica de Asimov y en el Diccionario de Inglés de Oxford todos sus conocimientos sobre la entropía.
[editar] Ciencia ficción
De entre sus obras de ciencia ficción, las más conocidas pertenecen al Ciclo de Trantor o la serie de las Fundaciones. La trilogía original (Fundación, Fundación e imperio y Segunda Fundación) recibió el premio Hugo a la mejor serie de ciencia ficción de todos los tiempos. Posteriormente, se escribió Los límites de la Fundación y Fundación y Tierra, que siguen con los acontecimientos de Segunda Fundación. En Fundación y Tierra, Asimov enlaza la serie de la Fundación con las novelas de robots al introducir a uno de sus más conocidos personajes: R. Daneel Olivaw. Sus novelas de robots destacan por ser del tipo policiaco, por lo cual Asimov se considera un pionero en la ciencia ficción policiaca. En las novelas de robots (Las bóvedas de acero, El sol desnudo, Los robots del amanecer, Robots e Imperio) Asimov crea a otro de sus grandes personajes: Elijah Baley. En Preludio a la Fundación y Hacia la Fundación, Asimov nos narra los orígenes de la psicohistoria (ficción), máxima creación de Hari Seldon. Estas novelas sirven también de nexo entre las novelas de robot y las de la Fundación, al presentar el encuentro de Hari Seldon con Daneel.
La obra de Asimov no es ajena al humor; en la revista Astounding Science Fiction se publicó, en 1948, un artículo seudocientífico y humorístico titulado Las asombrosas propiedades endocrónicas de la tiotimolina resublimada, cuyo tema era una sustancia que se disuelve exactamente 1,2 segundos antes de que se le agregue agua.
También destacaron sus antologías de ciencia ficción, especialmente la serie "La edad de oro", en la que recorría gran parte de la historia de la ciencia ficción a través de relatos de otros autores.
Cronología de novelas y colecciones de relatos cortos de ciencia ficción
[editar] Divulgación histórica
A partir de 1965 y hasta mediados de los setenta, Asimov compagina la creación literaria de ficción con la divulgación histórica a través de varios libros que comprenden las más importantes civilizaciones y periodos históricos. Como por ejemplo la Egipcia, Griega y Romana, pasando por la Edad Media, el descubrimiento del Nuevo Mundo y la formación de Estados Unidos. El autor trata de atraer al gran público al conocimiento de la historia a través de una narración amena y sencilla. Se trata principalmente de historia político/militar.
Esta serie de obras ha sido común e informalmente llamada: Historia Universal Asimov y está compuesta por 14 volúmenes con mapas y cronología incluidas en cada uno de ellos.
Volúmenes de la serie
- El Cercano Oriente (Título original: The Near East) (1968)
- La Tierra de Canaán (Título original: The Land Of Canaan) (1971)
- Los Egipcios (Título original: The Egyptians) (1967)
- Los Griegos (Título original: The Greeks: A Great Adventure (1965)
- La República Romana (Título original: The Roman Republic) (1966)
- El Imperio Romano (Título original: The Roman Empire) (1967)
- Constantinopla (Título original: Constantinople - The Forgotten Empire) (1970)
- La Alta Edad Media (Tíulo original: The Dark Ages) (1968)
- La Formación de Inglaterra (Título original: The Shaping of England) (1969)
- La Formación de Francia (Título original: The Shaping of France) (1972)
- La Formación de América del Norte (Título original: The Shaping of North America. From Earliest times to 1763) (1973)
- El Nacimiento de los Estados Unidos (1763-1816) (Título original: The Birth of the United States (1763-1816) (1974)
- Los Estados Unidos desde 1816 hasta la Guerra Civil (Título original: Our Federal Union - The Union States from 1816 to 1865) (1975)
- Los Estados Unidos desde la Guerra Civil hasta la Primera Guerra Mundial (Título original: The Golden Door - The United States from 1865 to 1918) (1977)
[editar] Algunos ensayos y obras sobre Ciencia
Asimov también escribió historias de misterio (El negociante de muerte, Asesinato en la convención, las historias de los Viudos Negros) y de fantasía (Azazel (libro)).
Hacia el fin de su vida Asimov publicó una serie de recopilaciones de limericks (clase popular de poemas humorísticos de cinco líneas), siendo la mayoría su propia obra, comenzando con «Versos humorísticos lascivos» (1975). «Versos: Demasiado bruto», cuyo título muestra su amor a los juegos de palabras (el traductor casi logró traducirlo), contiene 144 limericks de Asimov y un número igual del poeta John Ciardi. «Tesoros del humor de Asimov» es a la vez un libro de chistes y un tratado sobre su teoría de humor. Según Asimov, el elemento más esencial del humor es un cambio súbito de punto de vista que de repente mueve el foco desde lo importante a lo trivial, o desde lo sublime a lo ridículo.
Asimov publicó su autobiografía en dos tomos: En la memoria todavía verde (1979) y En la alegría todavía sentida (1980). Una tercera autobiografía, Isaac Asimov: Memorias, se publicó en 1994. El epílogo lo escribió su viuda, Janet Asimov, poco después de la muerte de Isaac. Ha sido una buena vida (2002), redactada por Janet, es una versión resumida de las tres autobiografías.
[editar] Temática literaria
Gran parte de la ficción de Asimov se basa en el tema del paternalismo. Su primera historia de robots, «Robbie», cuenta la historia de una niñera robótica. A medida que los robots se hacen más sofisticados, sus intervenciones son más sutiles. En «Evidencia», un robot camuflado como humano consigue un cargo electo. En «El Conflicto Evitable», los robots quitan el protagonismo a la humanidad, actuando como niñeras de toda la especie.
Posteriormente, en «Robots e Imperio», un robot desarrolla lo que se llama la «Ley Cero de la robótica», que establece que «un robot no puede dañar a la humanidad, ni por inacción, permitir que ésta se ponga en peligro». También decide que la presencia robótica está sofocando la libertad de la humanidad, por lo que la mejor línea de acción es la desaparición por sí mismos de los robots. Una historia que no es de robots, «El fin de la eternidad», muestra un conflicto similar y una misma resolución.
En la serie de la Fundación, que originalmente no tenía robots, el personaje Hari Seldon desarrolla la ciencia llamada psicohistoria a través de la que podrá lograrse crear un imperio después de 1.000 años. Esta serie tiene su propia versión de los guardianes de la República de Platón en el libro «Segunda Fundación», que perfeccionan y protegen el plan. Cuando Asimov termina de escribir la serie en los años cincuenta, la Segunda Fundación eran presentados como los protectores de la humanidad. Cuando en los años ochenta revisita la serie, le da un tono aún más explícito al tema paternalista.
En «Los límites de la Fundación» introduce el planeta «Gaia», obviamente basándose en la hipótesis Gaia. Todo animal, planta y mineral de Gaia participan de una conciencia común, formando una super-mente que trabaja conjuntamente para el bien común. Al final de esta novela, el protagonista Golan Trevize debe decidir si permite o no el desarrollo de «Galaxia», una mayor versión de Gaia que abarca toda la galaxia. Además se introduce a los robots en el universo de la Fundación.
Aun así, es en «Fundación y Tierra» donde aparecen los primeros robots de la serie que interactúan con los personajes. Y las posteriores protosecuelas, «Preludio a la Fundación» y «Hacia la Fundación», exploran su comportamiento con mayor detalle. Los robots se han revelado como ocultos benefactores de la humanidad.
Otro tema frecuente, tal vez el revés del paternalismo, es la opresión social. «Las corrientes del espacio» toma lugar en un planeta donde crece un fibro-vegetal único, y a los campesinos los explotan los aristócratas de un planeta cercano. El héroe de «En la arena estelar» ayuda a un planeta que es oprimido por un arrogante imperio interplanetario, los tyranni.
Las víctimas de la opresión son muchas veces la gente de la Tierra (a diferencia de colonos en el espacio) o los robots. En «El hombre Bicentenario» un robot lucha contra el prejuicio para hacerse aceptar como humano. En «Bóvedas de acero», la gente de la Tierra siente antipatía hacia los ricos «espaciales» de otros planetas y trata a los robots (asociados con los espaciales) de una forma semejante a la de los norteamericanos blancos trataban a los negros a principios del siglo XX, por ejemplo, dirigiéndose a ellos como muchacho. «El guijarro en el cielo» muestra una situación parecida: el Imperio Galáctico gobierna la Tierra y su gente usa términos tales como Miserable terrícola (Earthie-squaw), pero la Tierra es una dictadura teocrática que impone la eutanasia a todos a la edad de sesenta años. Los héroes son Bel Arvardan, hidalgo galáctico que tiene que superar sus prejuicios y Joseph Schwartz, un sesentón estadounidense del siglo XX que había emigrado desde Europa, donde su pueblo fue perseguido (es bien posible que fuera judío), y se encuentra transportado en el tiempo hasta la época de Arvardan. Tiene que decidir si ayuda a una sociedad oprimida que no lo considera apto para seguir viviendo.
Aun otro tema frecuente de Asimov es el pensamiento racional. Fusionó la novela policíaca con la ciencia ficción en «Bóvedas de acero» (1954) y los cuentos en «Misterios de Asimov», en la gran mayoría juega limpio con el lector introduciendo temprano toda ciencia y tecnología involucrada en la resolución de la trama. Más tarde produjo obras de ficción policíaca, incluyendo la novela «Asesinato en la convención» y los «cuentos de los Viudos Negros», en los que siguió la misma regla. Frecuentemente en toda su ficción, las escenas importantes son esencialmente debates, siendo el ganador el lado más racional, el más humanitario, o simplemente el más persuasivo.
[editar] Críticas a su obra
Las principales críticas a la obra temprana de Asimov giraban en torno a que no abordaba temas de la sexualidad de sus personajes y que tampoco incluía criaturas extraterrestres, lo que a los ojos de algunos lectores dotaba a sus libros de cierta frialdad y cientifismo difícil de asimilar. Sin embargo, en sus obras más tardías intentó compensar estas críticas introduciendo este tema, ya fuese en forma jocosa, como en "Playboy y el Dios mucoso" o seriamente, como en la novela Los propios dioses (The Gods Themselves), escrita en 1972 y ganadora de los premios Hugo y Nébula, que parece haber sido escrita como una respuesta a estas críticas. En ella trata ampliamente ambas temáticas. Asimov se mostró especialmente satisfecho de esta obra y a la parte central de la novela la consideró lo mejor de sus escritos.
La razón para no incluir extraterrestres en sus obras es explicada por el propio Asimov en uno de sus libros, en uno de los comentarios previos al relato (que según el propio autor algunos lectores consideran mejores que los relatos en sí). En una de sus primeras historias, "Homo Sol", la civilización humana entra en contacto con la Federación, compuesta por seres humanoides, que no son humanos. Los humanos, aunque más atrasados en lo tecnológico cuentan con un gran potencial de expansión y aprendizaje. Esto pareció agradar bastante a John W. Campbell (editor de Asimov y escritor anterior a la edad de oro). Sin embargo, para Campbell "humano" significaba, por defecto, occidental del norte de Europa. Este enfoque no fue del agrado de Asimov (de origen ruso-judío) y para evitar este tipo de conflictos, decidió crear galaxias únicamente humanas, en las que no se hace referencia a razas.
Otros criticaban la falta de personajes fuertes femeninos en sus obras iniciales. Asimov se excusó aduciendo su falta de experiencia inicial como escritor prácticamente juvenil. Sin embargo, a medida que avanza en su obra, los personajes femeninos ganan importancia, como Susan Calvin en Yo, Robot, Noys Lambert en El Fin de la Eternidad, Arkady en Segunda Fundación, Bliss en Fundación y Tierra, Gladia Solaria en Los robots del amanecer o Dors Venabili en las secuelas de la trilogía original de Las Fundaciones. Aunque, en opinión de muchos lectores de c-f, en las novelas de Asimov no sólo no hay personajes femeninos fuertes, sino que no hay personajes masculinos fuertes.
Su estilo literario es objeto de críticas, debido a una simpleza expresiva o pobreza de recursos que le impiden manejar situaciones, crear contextos, perfilar personajes o sencillamente transmitir una idea coherente sobre lo que se supone que pasa en cada historia. Se ha llegado a afirmar que Asimov es incapaz de recrear un lugar concreto y de establecer conexiones específicas entre los personajes en función de los contextos por los que se mueven. En este sentido, es usual observar que el discurso de Asimov es siempre teórico, abstracto y por momentos hasta palabrero. Rara vez describe hechos o aspectos concretos. Durante la década de 1980, embarcado por presiones editoriales en sucesivas continuaciones de la serie Fundación y en pleno auge del movimiento Ciberpunk, la visión positiva de Asimov de la ciencia y la tecnología fue denostada por esta corriente literaria, más crítica hacia sus desviaciones y abusos.
[editar] Honores y premios
En honor de Asimov se nombró al asteroide, (5020) Asimov.
A lo largo de su dilatada trayectoria literaria recibió numerosos premios y honores entre los que destacan:
En 1965, Asimov tenía catorce doctorados honoris causa por diferentes universidades.
[editar] Curiosidades
- Muchos de sus escritos esconden juegos de palabras, a los que era muy dado el autor.
- Por los numerosos cambios de títulos que le han hecho sus editores, puede decirse que Asimov no era un buen "titulista".
[editar] Bibliografía
- Asimov, Isaac, Historia y cronología de la ciencia y los descubrimientos. Madrid: Editorial Ariel, 2007. ISBN 978-84-344-5344-9
- —, Guía de la tierra y el espacio. Colección: Ariel Cultura. Madrid: Editorial Ariel, 2007. ISBN 978-84-344-5332-6
- —, Historia y cronología del mundo. Madrid: Editorial Ariel, 2006. ISBN 978-84-344-5214-5
- —, Cuentos completos II. Barcelona: Ediciones B, 2005. ISBN 978-84-666-2285-1
- —, Cuentos completos I. Barcelona: Ediciones B, 2005. ISBN 978-84-666-2181-6
- —, Viaje alucinante II. Destino: cerebro. Plaza & Janes Editores S. A., 1990. ISBN 84-01-49965-8
- —, Momentos estelares de la ciencia. Alianza Editorial, 1980. ISBN 84-206-3980-X
[editar] Véase también
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SERIE FUNDACIÓN
Introducción a la serie La Fundación
Javier Cantero
La serie "Fundación" es una serie de novelas de Ciencia-Ficción escritas por Isaac Asimov. Está formada por siete títulos (es decir, es una heptalogía) escritos irregularmente desde 1941 hasta 1992, año de su muerte. Esta serie, junto con los cuentos y las novelas de robots, son las obras más importantes de C-F de este prolífico autor.
Tal vez al lector le parezca un tanto extraño la veneración con que es tratado este escritor. Pues bien, aparte de ser el escritor de Ciencia-Ficción más conocido por el gran público, y uno de los más importantes de la C-F clásica (también conocida como la "Edad de Oro de la Ciencia-Ficción"), hay que reconocerle que sus hipótesis y teorías han marcado de alguna forma ramas de la investigación científica de este siglo. Un buen ejemplo, es la robótica (un ejemplo obvio). Pero otro ejemplo es la sociología, y en ello tiene que ver mucho esta serie.
El eje fundamental de la serie "Fundación" es la Psicohistoria, ciencia ideada por Hari Seldon a finales del Primer Imperio Galáctico (aproximadamente dentro de unos 40.000 años terrestres). Esta ciencia es la sociología llevada a su extremo: las reacciones sociales reducidas a ecuaciones matemáticas basadas en la estadística.
En el argumento de la serie, con esta herramienta, Hari Seldon es capaz de hacer predicciones sobre las tendencias históricas y sociales, algo que un charlatán calificaría de predecir el futuro. La Psicohistoria le servirá para darse cuenta del futuro colapso del Imperio Galáctico, y los 30.000 años de penurias posteriores hasta el surgimiento de un Segundo Imperio. Es entonces cuando Seldon y su grupo conciben un plan, el Plan Seldon, para minimizar el efecto de la caída del Imperio. Para ello, establece "dos Fundaciones en extremos opuestos de la Galaxia" que, mediante su ciencia, calculan que formarán el núcleo del Segundo Imperio en sólo mil años.
Breve repaso de los libros de la serie
Voy a hacer un breve repaso de los libros que componen la serie, en orden en que fueron publicados, no en el orden cronológico de la propia historia. Pero describiré también donde debe ser situado cada uno (por si les interesa una lectura "en el tiempo").
La trilogía original.
Fundación , Fundación e Imperio y Segunda Fundación forman lo que se ha llamado la "Trilogía de la Fundación" o "Ciclo de Trantor" (Trántor es la capital-planeta del inmenso Primer Imperio Galáctico). Estos libros son en realidad una recopilación de cuentos aparecidos en la revista Astounding -dirigida por John Campbell-.
Fundación está formada por los 4 primeros cuentos (Los enciclopedistas, Los alcaldes, Los comerciantes y Los príncipes comerciantes ) publicados a partir de 1.941, más un quinto cuento (Los psicohistoriadores) añadido en 1.949 y que sirve como prólogo a la historia. Son los primeros que hablan sobre la Fundación, y en los que aparece inicialmente el concepto de Psicohistoria (inventado por Campbell y Asimov). Son cuentos fundamentales en la biografía de Asimov, porque parte importante de su fama inicial proviene de ellos. En el argumento de este primer libro se sigue un relato básicamente histórico, donde tras el colapso del Imperio la época "feudal" da paso a la época "renacentista". El Plan Seldon se desarrolla además guiado por hombres inteligentes que posteriormente se convertirán en mitos de la naciente Fundación.
Fundación e Imperio está formada por dos cuentos de mayor tamaño que los anteriores (a medida que Asimov se desarrolla como escritor, sus cuentos son más largos). El General sigue el estilo de Fundación al mostrarnos el choque entre la Fundación y un Imperio en decadencia pero aún poderoso. Sin embargo, ese estilo histórico empieza a desaparecer en el segundo cuento ( El Mulo ), donde la Fundación se enfrenta a los poderes de un extraño mutante llamado "el Mulo". La novela histórica da paso a la novela detectivesca, donde acompañamos a los protagonistas en su imperiosa necesidad de resolver del misterio del Mulo y de la Segunda Fundación, con el fin de evitar la caída de la Primera. Hay una serie de pistas que nos permitirán hacer deducciones por nuestra cuenta antes de que todo se descubra al final (¿todo?).
Segunda Fundación también está formada por dos cuentos mucho más detectivescos que los anteriores: El Mulo inicia la búsqueda y La búsqueda de la Segunda Fundación. En el primero, el Mulo trata de encontrar el emplazamiento de la Segunda Fundación para atacarla, antes de que ella a su vez le ataque. En el segundo, es la propia Fundación la que trata de averiguarlo tras darse cuenta de su existencia y objetivos. Una amplia lucha estratégica y velada entre ambas se extiende por toda la Galaxia, unos por permanecer ocultos y otros por descubrirlos, todo ello con la suficiente dosis de intriga y emoción.
Estos 3 volúmenes fueron galardonados con un premio Hugo en 1966 a "la mejor serie de Ciencia-Ficción de todos los tiempos". De todas formas, es curiosa la ingenuidad tecnológica de Asimov en los mismos (debido a la temprana época en la que fueron escritos, todo sea dicho). Dejando aparte la idea del viaje hiperespacial -necesario para mantener un Imperio Galáctico unido- el aparato tecnológico más avanzado que aparece en todos estos cuentos es ¡una calculadora! (precisamente en el primer cuento de Los psicohistoriadores que fue el último en escribirse). El ENIAC (aparecido en 1946) no parecía haber fomentado su imaginación en este terreno. Ahora mismo es impensable un cuento futurista en el que los ordenadores no tengan un papel principal o secundario.
La saga continúa a principios de los 80.
En 1982 Asimov, presionado por sus editores, retoma la serie en un nuevo libro:
Los límites de la Fundación. En ese tiempo había dejado de ser un joven escritor de cuentos fantásticos en revistas para convertirse en un reputado escritor de novelas de C-F. En Los límites... el autor nos presenta una novela casi del mismo tamaño que toda la trilogía anterior. La obra es de argumento único, no varios cuentos como en los libros anteriores. La historia transcurre en la mitad aproximada de los mil años del Plan Seldon. Nuevamente, la intriga nos sitúa a dos personajes, un político exiliado y un historiador, en medio de un inmenso ajedrez galáctico de solapada lucha por el control de la Galaxia, del que depende el futuro de la Humanidad.
Fundación y Tierra, escrita en 1983, retoma el final "no totalmente satisfactorio" de la anterior, y es una continuación de estilo, personajes y argumento de ella. Golan Trevize no se siente conforme con su decisión y parte en busca de un misterioso planeta, hundido en las neblinas de la mitología, llamado Tierra. También este libro es una novela de más de 150.000 palabras, nada que ver con el tamaño y esquema de los cuentos de la trilogía original. Desde luego las computadoras aparecen -tangencialmente- en la historia, y empiezan a ser unas computadoras "respetables". Sin embargo, lo que más destaca de estos dos libros es la lección de planetología que da Asimov cada vez que los protagonistas se acercan o alejan de un planeta. Ello aporta un magnífico realismo a la novela, y uno se siente con ganas de convertirse en un vagabundo espacial...
Estos dos libros deben ser leídos después de la trilogía original porque son cronológicamente posteriores tanto en el argumento de la historia como en su publicación.
Finales de los 80: la saga termina donde empezó.
Preludio a la Fundación (1988) da un salto en el tiempo y vuelve a la época de Seldon. La intriga se traslada a Trantor, en el apogeo del poder Imperial. Seldon y su ciencia psicohistórica se ven envueltos en una lucha por el poder en la cual la recién nacida ciencia no debe caer en malas manos. Una intensa persecución por Trantor en una novela del estilo de las dos anteriores, pero con otros personajes y situaciones.
Hacia la Fundación es su obra póstuma (1993). Me pregunto si realmente la terminaría él. En todo caso, es una novela que trata de cubrir la etapa de la vida de Seldon desde la Huida hasta su muerte y el establecimiento de las Fundaciones. Es decir, que prácticamente acaba cuando empieza el cuento de Los psicohistoriadores. Me da la impresión que hay una personificación de Asimov en el personaje de Hari Seldon. Por ello, el final es doblemente emotivo: el final del personaje coincide con el final de la serie, y se extiende hasta el final de la vida del escritor: un hermoso epitafio.
La gran duda que surge es: ¿cuando leer estos libros? En mi opinión, tratar de leerlos antes que la trilogía original no es buena idea, porque se descubre demasiado sobre lo posterior, aparte que corremos el riesgo de que la trilogía nos parezca simple. El problema es: ¿antes o después de Los límites... y Fundación y Tierra? Preludio... puede ser leído antes o después, (tal vez antes es una buena elección para casar con el final de Fundación y Tierra), pero desde luego, yo reservaría Hacia la Fundación para el final.
Estos tres últimos libros hacen además de nexo entre muchos de los libros de Asimov. Personajes y referencias hacen que la serie Fundación conecte con las novelas del Imperio (Las corrientes del espacio, En la arena estelar y Un guijarro en el cielo ), las novelas de los robots (Las cavernas de acero, El sol desnudo, Los robots del amanecer y Robots e imperio) e indirectamente algunos cuentos de robots, e incluso otras novelas en principio completamente separadas como El fin de la Eternidad o Némesis . A todo este futuro de la humanidad imaginado por Asimov (con las inconsistencias lógicas de tratar de reunir historias diferentes escritas durante 50 años) se le conoce genéricamente como el "Universo de la Fundación".
Un análisis personal sobre la serie
Naturalmente, la Psicohistoria hoy por hoy no deja de ser una especulación científica. Sin embargo, es curioso que en las facultades de Psicología se estudie Estadística. Su propósito es supuestamente trabajar con test de hipótesis sobre cuestionarios, etc. Pero... ¿quién sabe?
Hay otras cosas interesantes en esta serie aparte de la Psicohistoria. Por un lado, la ausencia de "extraterrestres" en la Galaxia (en nuestra Galaxia, la Vía Láctea). Algunos enemigos se lo achacan a su falta de inventiva, sin embargo en algún otro relato suyo (Los propios dioses) puedo atestiguar que cuando se lo ha propuesto, seres verdaderamente extraterrestres han surgido de su imaginación. Es decir, formas de vida que se salen de nuestra concepción clásica, dejando a los típicos marcianitos verdes con antenas o los gigantes peludos como primos cercanos nuestros. El hecho de apartar otras mentalidades distintas del juego permite hacer una novela cuasi-histórica. De hecho, el autor reconoce abiertamente que el comienzo de su obra está inspirada en la Ascensión y caída del Imperio Romano , de Eduard Gibbon. La historia se repite parece querer decirnos Asimov.
También hay una segunda lectura de ello, que no sólo se puede ver en esta obra, sino que también está presente en las novelas del Imperio (muy significativamente en The stars, like dust , que he visto traducido como Las estrellas, como polvo o En la arena estelar ). Se ve un futuro con la humanidad extendida por muchos planetas, una humanidad de billones y billones de personas, pero donde cada planeta se convierte en una especie de aldea. El adelanto técnico existe, sí, pero no así el adelanto social. Los planetas y sistemas de planetas se convierten el reinos y autarquías, con reyes y dictadores de opereta. Las naves espaciales y sus tripulaciones sustituyen a los caballeros y sus ejércitos. Conceptos como la democracia, o el parlamentarismo no existen. Asimov nos presenta un futuro que, quitando la técnica, parece haber vuelto al pasado.
Uno pudiera pensar que Asimov se ha dejado llevar por un fatalismo sobre el futuro, muy típico de otros autores y otros subgéneros dentro de la C-F. Sin embargo, la razón es mucho más profunda. Como él mismo reconoce en el prólogo de alguno de sus libros, Asimov se tiene como un hombre liberal. Liberal en el sentido que lo es en los EE.UU.: un hombre de izquierdas moderado (al menos, todo lo de izquierdas que uno puede ser allí). Asimov participó activamente en la II Guerra Mundial como investigador para los EE.UU. contra la Alemania nazi (recordemos que era judío) y, desde luego, el totalitarismo era su mayor enemigo. En cierta forma, él hace una especie de apología del sistema democrático americano como la culminación de los sistemas políticos: el más perfecto de todos ellos al cual sólo se llega tras un grado de madurez de la sociedad. Asimov hace un piropo velado a sus contemporáneos presentando a sus futuros descendientes como una sociedad que ha perdido la expansión interior (cultural, espiritual, política, ...) sustituida por una expansión externa (física, técnica, ... ).
En todo esto juega un papel esencial un tercer elemento muy típico de las novelas de C-F: el hiperespacio. Este es el elemento más típico para conseguir eludir el límite de la velocidad de la luz en los viajes interestelares.
A Asimov lo podemos englobar en lo que se denomina "hard Science-Fiction". Esto quiere decir que los elementos futuristas que se añadan al relato no pueden estar en contra de lo conocido, y si lo están, ha de darse una explicación plausible. Además, el autor tiene que ser consecuente con las reglas que se marca. En esta modalidad de C-F "dura", los lectores examinarán con lupa las teorías y justificaciones del escritor, y será criticado si no se mantienen de una forma coherente. Y esto se muestra claramente en Asimov, por ejemplo en el mencionado tema del hiperespacio.
Aunque no hay una descripción amplia de la teoría (salvo tal vez en Némesis o alguno de los cuentos de robots), el autor da pinceladas de la misma a lo largo de la serie. Tampoco es igual la descripción en la trilogía original que en los libros posteriores. En todo caso, Asimov lo describe como una región especial del espacio, que no se percibe y sólo se demuestra su existencia matemáticamente. Se penetra en ella mediante la creación de un hipercampo de alta energía, y una vez dentro la aceleración no tiene sentido de forma que cuesta lo mismo recorrer un parsec que un millón de parsecs. Como la energía no puede ser infinita, el lapso de tiempo entre la entrada y salida del hiperespacio (el "salto") no es cero, pero es lo suficientemente reducido para no notarse. Sin embargo, Asimov impone una limitación para dar verosimilitud: la gravedad. Así las naves deben alejarse de los sistemas estelares para "dar el salto" y, por otro lado, deben controlar en qué lugar del espacio reaparecen, cosa que no es tal fácilmente calculable si no es mediante la gravedad y velocidad inicial y el campo gravitatorio de los cuerpos a través de la ruta de desplazamiento. Es decir, que Asimov rechaza de plano "otras dimensiones" o máquinas de traslado tipo "Star Trek".
Este no es este el único elemento de "hard S-F" que podría destacarse, pero sí el que más me ha llamado la atención. Ya he mencionado el tema de los ordenadores, y se podría hablar también de las formas de energía (la más interesante es la gravítica que aparece inicialmente en Los límites... ) y de algunos otros "inventos", aunque tampoco abundan salvo como decoración. Un motivo de tal situación podría ser que la trama de la serie no se centra en el análisis los objetos, sino de las personas.
También aparece (¡como no!) la robótica y los robots. Sin embargo, dejaré mis comentarios sobre ellos para un hipotético futuro análisis sobre esa otra serie, a pesar de estar ambas fuertemente relacionadas.
Hay otro tema subyacente muy importante dentro de la serie Fundación, y es el de los límites del cerebro humano. Sin embargo, como hablar de ello es descubrir demasiados detalles de la trama de los libros, me los guardaré para otra ocasión y para forofos de la saga.
Conclusión.
Con todos estos comentarios espero haberte animado a leer esta saga clásica de la ciencia-ficción, y si ya lo habías hecho, a descubrirte algunos de los detalles que más me han llamado la atención
Nota:
Este artículo ha sido publicado en el ejemplar número 7 de la revista Astronomía Digital .
Extraído de la web: http://usuarios.lycos.es/isaacasimov/fundacion.htm
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